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¿Quien otorga el premio?

¿Quien otorga el premio?

Festival FEC Cambrils – Reus

Cambrils, 29 de febrero, 2º día de concurso

De las relaciones (Jorge Acebo), Mariquita con perro (Vicente Villanueva), Las horas muertas (Haritz Zubillaga), El viaje de Saïd (Coke Rioboó), Elena quiere (Lino escalera), El último adiós (Carlos López).

 ¿Quién otorga el premio?Mezcla entre la comedia costumbrista y cine de autor fueron los ingredientes de la segunda jornada del festival FEC  

Sin entrar en sesudos debates y polémicas enrevesadas sobre la teoría de las caraceterísticas de la calidad del “buen” cine, me gustaría presentar mi propia clasificación, sumamente personal y subjetiva que dividiría la producción cinematográfica.

Por un lado ubicaría aquellas obras que tienen como finalidad divertir y/o entretener al público, sin otra pretensión que mirar directamente al espectador para que disfrute durante la proyección. En este caso, algunas carcajadas, algunos momentos puntuales de rumores o comentarios en la sala y una perpetúa sonrisa final, evalúan sin indulgencia la pieza proyectada. Al director le importa, le gusta saber, le apetece sondear al receptor durante la primera exhibición, y por eso suele compartir asiento con él. Aún mirando a la pantalla, agudiza el resto de sentidos para captar las reacciones del público y el ambiente en la sala.

Encasillados en otro grupo, habitualmente compartiendo cierto género y estilo, se asociarían otra serie de directores y películas, que en lugar de mirar fuera de la pantalla, realizan una retrospectiva dentro de la misma. Es decir, obvian la reacción del respetable, porque tampoco creen en él como sujetos que valoran apropiadamente su obra, y se dedican a generar un lenguaje que mira a su propio mundo. Parecen resentidos con el panorama actual del cine, y el nivel cultural del espectador medio. Por eso, simplemente pasan de ellos. Juntan en una película sus pensamientos más profundos, a menudo indescifrables, y a partir de ahí generan un lenguaje lleno de recursos técnicos y narrativos, así como literarios y simbólicos. Es una obra maestra que ellos mismos pretenden juzgar, pero siempre se sienten frustrados mirando de reojo la reacción del público que generalmente se siente atolondrado ante tanto alarde de inteligencia estética y técnica.

En ambos grupos existe evidentemente, una determinada utilización de la técnica audiovisual. En el primero de los casos suele estar al servicio de la propia narración, y las innovaciones se introducen con cuentagotas. En el segundo, la libertad creativa del autor llevan al film a desiertos de incomprensibilidad donde tan sólo el propio realizador sabe por dónde navega.

El principal problema, reside en la distinta concepción que unos y otros tienen sobre el espectáculo cinematográfico: ¿es arte o entretenimiento? Sin embargo, me atrevo a decir que quien consiga mezclar con inteligencia ambos conceptos tendrá éxito.

En la segunda sesión del festival de cortometrajes FEC Cambrils – Reus, hubo representantes de ambos grupos. Se proyectaron seis cortometrajes que dejaron patente la elevada calidad del sector español, por el simple hecho de que ninguna de las obras tiene nada que envidiar respecto a sus hermanos mayores, los largometrajes. Utilizaron actores profesionales, o sacaron jugo a los neófitos; se vieron guiones significativos con diálogos atractivos; se recurrió, quizás en exceso, a temáticas poco originales, pero que sin embargo continúan conectando con el público; se vislumbró una técnica depurada, como planos expresivos, o filtros que acentuaban el discurso de la narración.

            Sin duda alguna, olvidándonos de las anotaciones que pudo tomar el jurado, los directores que mayor conexión consiguieron con el público fueron Vicente Villanueva (Mariquita con perro) y Carlos López (El último adiós). En ambos casos, recurrieron al costumbrismo español para presentar dos historias. Quién más carcajadas arrancó fue López, que reprodujo con ironía el viaje de un par de familias típicamente españolas hacía el cementerio, con sendos ataúdes y con el objetivo de enterrar lo más rápidamente posible a dos familiares. La gracia estuvo en el tema y en la autocrítica a la sociedad española en clave de humor. Destacaba también por contar con caras famosas en el reparto, como por ejemplo la de Mariano Peña (Aída).

            Vicente Villanueva es, por su parte, un clásico del festival. Este valenciano afincado en Madrid se llevó el premio del 2007 con Eres, y tres años antes hizo doblete en Reus y Cambrils con su cortometraje eternamente premiado: El futuro está en el porno. Mariquita con perro continúa en esa línea de reflejar la sociedad española, quizás con gotas de un humor más ácido y un tono más dramático. Se refleja la vida de un mariquita exagerado y su estilo de vida. Villanueva pone todos los recursos narrativos al servicio de la historia, y quizás por eso su cine triunfa en todos los sentidos.

            Unas horas antes de pasar el citado cortometraje a concurso, tuvo la amabilidad de pre-estrenar ante un puñado de estudiantes su último trabajo: Heterosexuales y casados (2008). Sin duda alguna, Villanueva se supera en cuanto a interacción con el espectador. Mezclando planos estáticos, ligeros movimientos depurados y permitiéndose el recurso de combinar dos generos cinematográficos (documental y ficción), cuenta la historia de una pareja española de clase media-baja. Fue una pena que tras la proyección, la charla derivara en explicar la temática tan posmoderna de la historia: el auge del individualismo como pilar de la sociedad. Fuera de eso, tan sólo habló de dos cuestiones: la importancia de otorgar espacio a los propios actores para que entren en la piel de los personajes “y sin olvidarse del guión, hablen como ellos mismos se expresan en la realidad y no se sientan forzados”. Por otro lado, desmintió la máxima de que “todo está inventadoy contado”. “Son los personajes quienes crean las peripecias, y que sin darle excesiva importancia a la propia anécdota, son ellos mismos quienes la cuentan desde una nueva perspectiva”, afirmó.

            Se agradece también la autocrítica que él mismo realizo de sus trabajos. Por una parte, admitió que algunos detalles de los diálogos quedaron excesivamente exagerados y que, en referencia al personaje principal de Mariquita con perro, no consigue que el espectador se sienta identificado con él.

            El viaje de Saïd (Coke Rioboó) tampoco se queda corto en cuanto premios (Goya 2007, mejor corto de animación). Veremos si esta historia real y sentimental, animada de figuras y decorados de plastilina puede competir con el resto de obras. Gracias a la puesta en escena innovadora, el atractivo visual de los colores y el relato que genera compasión, el espectador acogió con proximidad la narración del viaje de un niño marroquí a tierras peninsulares.

            Atravesando el ecuador de la proyección, nos vamoas adentrando en obras más intimistas. Las horas muertas consigue, por ejemplo, su principal objetivo: crear desasosiego y angustia, con efectos especiales, suspense, y una trama que crece en interés a medida que avanza la cinta. La melodía minimalista envuelve a la perfección ese ambiente inhóspito de la historia, que sucede al borde de una carretera nacional y tiene como protagonistas a dos parejas que acampan su caravana en un terreno desértico al lado de la misma.

            Elena quiere, está protagonizada por dos caras conocidas en el mundo de la televisión, que encarnan en reencuentro de una pareja tras varios años de separación. Comparado con el resto, su estética fue la más poética, otorgando importancia a los primeros planos expresivos de los actores, la profundidad de campo en interiores y exteriores, y jugando con el silencio como recurso narrativo.

Por último, De las relaciones (Vicente Acebo), es un ejemplo extremo del cine más subjetivo y perfeccionista. Rodado con 3000 euros sobradamente rentabilizados gracias a numerosos premios (ejemplo, seleccionado en Cannes), recorre distintos lugares de Tarragona y sus alrededores. Tantos que el espectador exporádico puede perder el hilo argumental (si lo tuviere). En cuanto a la temática, este cuadro podría ser un amalgama de iconos que critican la sociedad posmodera actual (consumismo, inmigración, protitución, cinematografía...) pero el verdadero objetivo del autor queda desparramado entre tantos detalles de factura personal.

Julen Orbegozo

 

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