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Cicle "Documental + Debat" (Obra Social La Caixa)

Cicle "Documental + Debat" (Obra Social La Caixa)

Memoria negra, herida abierta

Documental. España 2006. 97 min. Presentación del director, Xavier Montanyà, en el ciclo d+d (documental + debate) organizado por La Caixa.

De Memoria negra  brota la sangre de la herida que el colonialismo español abrió en África y, todavía hoy, ignora su existencia. De hecho, en el caso de Guinea Ecuatorial, aquel arañazo que ciertos sectores españoles con intereses económicos produjeron al país,  aún continúa goteando. Xavier Montanyà, nos explica de manera didáctica y sin desprenderse de criterio ético, la cronología de los sucedido en aquellos episodios, que él mismo define como “una historia oscura que no interesa que se conozca”.

El film, rodado íntegramente en Camerún por los impedimentos legales para entrar en el país, arranca con una voz en off. Es la palabra de un lugareño que realiza un viaje de descenso en el río limítrofe entre ambos países, y  que hilvana los distintos episodios del relato. Sus intervenciones se irán intercalando durante el repaso cronológico de los episodios más representativos de la historia moderna del país, comenzando por la década de los 40. Estas “mini-fabulas” Constituyen el fragmento más poético, la pincelada más personal del director, que si no fuera por este recurso estético, se aproximaría en cierta medida al reporterismo.

En su primera alocución, el nativo pronunciará la frase que marcará el relato: “cuando vinieron los blancos, nosotros teníamos la tierra y ellos la Biblia. Nos enseñaron a rezar con los ojos cerrados. Cuando volvimos a abrirlos, ellos tenían la tierra y nosotros la Biblia”. A partir de ahí, las aguas descenderán su cauce y se llevarán con ellas el cayuco cargado de momentos históricos y fábulas del folclore local que el espectador irá descubriendo. El trabajo de Montanyà es una aportación al intento de recuperación de la memoria histórica de España, “donde todavía no se ha hecho nada importante sobre la época del colonialismo, lo contrario que en países como Francia, Inglaterra o Portugal”, recuerda. Azuza, pues, a los sectores más reticentes a la autocrítica, y presenta ante el público el eterno debate: ¿fue España un país colonizador y explotador de los recursos de Guinea Ecuatorial, o se limitó a civilizar aquel país?

La imposibilidad de filmar imágenes dentro de Guinea Ecuatorial, no impide que la reconstrucción narrativa tenga sentido. De hecho, como el propio director afirma, “son países hechos con escuadra y cartabón, pueblos que comparten lengua y estilos de vida” y por eso, decidieron rodar en Camerún. Las imágenes tomadas en el país vecino no difieren en demasía de las que hubieran podido tomar en Guínea. Sin embargo, es cierto que el relato queda huérfano respecto a ciertos protagonistas. Se reclama la presencia de personalidades como el presidente actual (Obiang Nguema), o empresarios con negocios en la zona, que no aparecen. El discurso se limita a las aportaciones obtenidas de las entrevistas a actores como exiliados políticos en Camerún, antiguos colonos residentes en España, militares de aquella época, asesores políticos de ex presidentes guineanos, políticos españoles (Manuel Fraga)…

El film constituye, además de una considerable reconstrucción histórica oral, una notable aportación audiovisual. Se sirve, principalmente, de tres fuentes: las imágenes extraídas del No-do, las obtenidas en archivos oficiales y las tomas casera y personales de los colonos. Así, consigue reestructurar la biografía reciente del país, reflejando las dos posturas en liza mediante el montaje y las declaraciones seleccionadas: el interés económico empresarial de algunos se contrapone con la finalidad social e instructora de otros. La mano del director no sólo destaca en esa selección discursiva. Montanyà decide estar presente en el relato utilizando una táctica que suma credibilidad al documental. Periodista de profesión, es consciente de la etiqueta que legítimamente se le cuelga al reporterismo: “el profesional cuenta con la posibilidad de manipular la historia desde su génesis, según sus intereses”. Por ello decide, en determinadas entrevistas, aparecer en escena, bien sea con su presencia física o lanzando las preguntas que responderá después el personaje en cuestión.

Actualmente, hay quien tira de esas dos visiones, y extrae diferentes lecturas de aquel episodio: para algunos, los españoles colaboraron en el avance sociocultural, construyendo iglesias, hospitales, educando a los nativos. Para otros, la tierra fue colonizada por el beneficio personal de algunos, se destruyó su estilo de vida, y ha dejado paso a un estado política y socialmente desolado. Montanyà, por su parte, resumió la situación actual admitiendo que hoy, Guinea Ecuatorial funciona como “una dictadura de oligarcas que se están forrando con dinero que en muchas ocasiones ni siquiera pisa tierra africana”.

Gracias a este tipo de trabajos, el español que no fue testigo de aquella etapa podrá cerrar la brecha abierta por sus paisanos. El primer paso es girar la mirada al sur, tomar consciencia de nuestro pasado, asumir los errores para no volver a cometerlos y que deje de sangrar la herida. 

Julen Orbegozo Terradillos 

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