Blogia
ClacKeta

CIne

Los Fragmentos de Tracey

Los Fragmentos de Tracey

 

Director: Bruce McDonald

Intérpretes: Ellen Page, Ari Cohen, Tara Nicodemo

Productora: Shadow Shows

Duración: 77 min

Tracey es una niña de 15 años con todos los problemas que tienen las niñas de 15 años. No aguanta a sus padres, los compañeros del colegio se burlan de ella por no haber desarrollado pechos y se siente una incomprendida en un mundo que ni ella entiende. Sus conflictos interiores aumentan cuando desaparece su hermano pequeño. Los fragmentos de Tracey narra esa búsqueda fraternal entrelazando presente y futuro de la vida de una adolescente.

A priori, este argumento parece falto de originalidad ya que, películas sobre los problemas adolescentes, existen a patadas. Lo que hace de este largometraje un digno objeto de crítica es la imborrable experiencia que Bruce McDonald (haciendo uso de los fragmentos a los que se refiere el título) regala al espectador mediante una postproducción grandiosa.

Este año se ha hablado mucho sobre la polivisión, sobre todo después de que La Soledad se alzara con el Goya a la mejor película de 2007. Pues bien, si para algunos la polivisión resultó algo novedoso y gratificante, Los Fragmentos de Tracey o, mejor dicho, su director, nos ofrece la “macropolivisión”. Desde el primer segundo la pantalla se divide en varias parcelas audiovisuales, a veces de la misma escena, del mismo plano, y otras con momentos espaciotemporales totalmente incongruentes. No siguen ningún patrón ni lógica aparente aunque, me atrevo a decir, que Bruce McDonald sabía perfectamente a qué recuadro se dirigirían los ojos de los espectadores en cada momento.

Según la teoría baziniana, el montaje y los planos cortos privan al espectador de libertad ya que, en principio, se ven obligados a prestar atención a lo que el realizador quiere. Pues bien, el director de Los Fragmentos de Tracey da un giro a esa teoría y, filmando planos cortos y planos secuencia, ofrece la oportunidad de dirigir la atención a una infinidad de viñetas cinematográficas que él mismo ha diseñado. Eso es la máxima expresión de la libertad y la democracia fílmica. Si normalmente sólo podemos ver un plano, Bruce McDonald nos enseña hasta ocho.

Cabe destacar la introspección personal del personaje que interpreta Ellen Page. Con sus acertados diálogos y pensamientos transmite perfectamente las sensaciones juveniles de Tracey. La película sigue una clara corriente psicologizadora, donde todo el proceso de la quinceañera es interno. El ritmo frenético del cambio de recuadros ayuda a crear un sentimiento de angustia similar al que vive Tracey al no encontrar a su hermano.

La actuación de la ascendente actriz americana, Ellen Page, deja un tanto que desear. Puede que se deba a que repite un papel de adolescente con un carácter fuerte, igual que en las películas Hard Candy y Juno. Debido a sus grandes actuaciones en dichas películas, en Los Fragmentos de Tracey se le ha debido exigir un poco más. Sin embargo, se debe romper una lanza a su favor si se tiene en cuenta que el rodaje de la película sólo duró nueve días.

En definitiva, el largometraje narra avivadamente una historia que ni es nueva ni sorprende, pero el montaje posterior, que tardó en realizarse nueve meses, es toda una experiencia. Cabe advertir que se tiene que acudir al cine predispuesto a ver un formato audiovisual diferente. El constante cambio de atención a los diferentes espacios puede llegar a cansar si no se mantiene una mentalidad abierta.

 

Gorka Ortiz de Zárate Onaindia

Iron Man

Iron Man

 

El héroe que pudo cambiar nuestra visión de los EEUU

 

"Si existiera la paz, yo no tendría trabajo". Con esa declaración de intenciones se nos presenta Tony Stark, genio de la ingeniería, vividor y mujeriego, abastecedor mundial de armamento de alta tecnología. En la enésima adaptación cinematográfica de uno de los superhéroes de la Marvel, el Iron Man que dirige John Favreau, hay algo que llama la atención desde un principio: el protagonista, Stark, es un personaje con unos principios éticos discutibles, un señor de la guerra arrogante y prepotente, que sin embargo se hace simpático y atractivo. Es la personificación misma de unos Estados Unidos vistos desde el lejano teleobjetivo europeo. Y es desde ese punto de vista desde donde una segunda lectura es posible. El planteamiento inicial es claro: "En los Estados Unidos las cosas se hacen así. Admitimos que tal vez no sea la mejor forma, pero así son las cosas". El espectador europeo agradece la sinceridad de la propuesta, hasta que se da cuenta de que se la están metiendo doblada.

 

Stark, interpretado de forma excelente por Robert Downey Jr. (el papel le viene como un guante) es secuestrado por unos terroristas mientras hace una demostración del último de sus misiles, llamado Jericó, a militares estadounidenses. Secuestro que curiosamente se lleva a cabo utilizando armas con el sello de Stark Industries. Aunque el guión sitúe a esos terroristas en un país ficticio, la alusión clara y directa a Afghanistán es más que evidente. Sin embargo, lo que en cualquier otra película sería motivo de indignación para los espectadores del viejo continente, en este caso es toda una revelación, toda una declaración de culpabilidad: "Ellos siguen siendo los malos, pero somos nosotros los que los armamos hasta los dientes". Este planteamiento inicial, más tras el 11-S, es un golpe difícil de encajar para una sociedad que, aunque en los últimos tiempos parece estar dando un cambio significativo en cuanto a este tema se refiere, todavía se muestra reacia a cargarse sobre sus espaldas cadáveres de niños que "nacen terroristas".

 

Pero a medida que va avanzando la trama va apareciendo el plumero. Durante el cautiverio al que es sometido Stark junto con el Doctor Yinsen, quien le ha salvado la vida al implantarle en el pecho una corriente magnética que impide que la metralla incrustada en su cuerpo llegue a su corazón, éste se va dando cuenta de que su trabajo en pos de la seguridad de sus compatriotas sirve para que gente inocente sea asesinada indiscriminadamente. A partir de ahí, la ilusión de una autocrítica moral se desvanece, y es que el antihéroe sin escrúpulos se convierte en un moñas que decide hacer el bien, en el héroe por antonomasia. Y lo peor está por llegar, teniendo en cuenta que la crítica planteada en un principio se va convirtiendo cada minuto que pasa en la usual moraleja de la manzana podrida. Resulta que Obadiah Stane (Jeff Bridges), mentor de Stark tras la muerte del padre de éste, está en realidad detrás del secuestro, con la única intención de hacerse con el control de la empresa y establecer lazos comerciales con terroristas. Así, toda la responsabilidad moral de la carrera armamentística recae en la manzana podrida de una sociedad modelo, que en la obligada batalla final, Iron Man-Stark se encarga de hacerle rendir cuentas.

 

Una vez hecha esta reflexión, cabe destacar que en materia de entretenimiento la película de Favreau cumple con las expectativas airosamente. A ello contribuye de manera decisiva el trabajo de Downey Jr. en la piel de Tony Stark. Ningún otro actor podría ser más adecuado para el papel. Sus devaneos con las drogas y las constantes visitas a la cárcel, hacen que la identificación entre el actor y el personaje sea un hecho nada más pronunciar su primer discurso. Además, el toque cómico que Downey Jr. imprime al personaje sirve de perfecta excusa para tapar las deficiencias de un guión demasiado corto (por cuestiones de metraje) para todo lo que se quiere contar. Y es que tal y como sucede en muchas otras películas de superhéroes con proyección de franquicia, explicar en condiciones la evolución del personaje hasta que se convierta en superhéroe lleva su tiempo. La parte más interesante, y divertida, es aquella en la que Stark, recluido en su mansión, va perfeccionando el traje que le ha servido para huir de los terroristas. Las pruebas de vuelo y sobretodo, la relación con su mayordomo-robot, hacen que la sonrisa del espectador haga acto de presencia en repetidas ocasiones.

 

En cuanto al resto del reparto, parece imprescindible mencionar el trabajo de un irreconocible Jeff Bridges, que con su mera presencia física llega a robar protagonismo por momentos al propio Downey Jr, aunque también es verdad que durante la última parte en la que el personaje se pasa al lado oscuro, se echa de menos un poco más de mala leche. Y también subrayaría la aportación de Gwyneth Paltrow en un papel que no permite muchos lucimientos pero que la actriz norteamericana sabe dotar de matices interesantes, sobretodo, a la hora de jugar a la ambivalencia de mujer recatada pero de una sensualidad extrema. El cuarto gran nombre del reparto es el de Terrence Howard en el papel del piloto de la armada James Rhodes, quien no pasa de una actuación comedida. Es de esperar que su personaje evolucione lo debido en la secuela, en la que presumiblemente se convierta en el aliado en batalla de Iron Man, War Machine.

 

Por último, no quisiera acabar sin mencionar el excelente trabajo de diseño de producción. El mundo tecnológico que rodea a Stark está cuidado al detalle y se hace creíble dentro de la inverosimilitud de la historia. La naturalidad con la que hacen acto de presencia todos los artilujios dentro de la historia, sin que se les dé una importancia añadida, hace que el espectador no pierda el tiempo en pararse a estudiar la improbable existencia de tal tecnología. Al mismo tiempo, las escenas de acción una vez Iron Man hace acto de presencia, y sobretodo, las de vuelo, son exquisitas debido a la plasticidad del traje; un gran trabajo de diseño.

 

Aitor Abaroa

Cicle "Documental + Debat" (Obra Social La Caixa)

Cicle "Documental + Debat" (Obra Social La Caixa)

Memoria negra, herida abierta

Documental. España 2006. 97 min. Presentación del director, Xavier Montanyà, en el ciclo d+d (documental + debate) organizado por La Caixa.

De Memoria negra  brota la sangre de la herida que el colonialismo español abrió en África y, todavía hoy, ignora su existencia. De hecho, en el caso de Guinea Ecuatorial, aquel arañazo que ciertos sectores españoles con intereses económicos produjeron al país,  aún continúa goteando. Xavier Montanyà, nos explica de manera didáctica y sin desprenderse de criterio ético, la cronología de los sucedido en aquellos episodios, que él mismo define como “una historia oscura que no interesa que se conozca”.

El film, rodado íntegramente en Camerún por los impedimentos legales para entrar en el país, arranca con una voz en off. Es la palabra de un lugareño que realiza un viaje de descenso en el río limítrofe entre ambos países, y  que hilvana los distintos episodios del relato. Sus intervenciones se irán intercalando durante el repaso cronológico de los episodios más representativos de la historia moderna del país, comenzando por la década de los 40. Estas “mini-fabulas” Constituyen el fragmento más poético, la pincelada más personal del director, que si no fuera por este recurso estético, se aproximaría en cierta medida al reporterismo.

En su primera alocución, el nativo pronunciará la frase que marcará el relato: “cuando vinieron los blancos, nosotros teníamos la tierra y ellos la Biblia. Nos enseñaron a rezar con los ojos cerrados. Cuando volvimos a abrirlos, ellos tenían la tierra y nosotros la Biblia”. A partir de ahí, las aguas descenderán su cauce y se llevarán con ellas el cayuco cargado de momentos históricos y fábulas del folclore local que el espectador irá descubriendo. El trabajo de Montanyà es una aportación al intento de recuperación de la memoria histórica de España, “donde todavía no se ha hecho nada importante sobre la época del colonialismo, lo contrario que en países como Francia, Inglaterra o Portugal”, recuerda. Azuza, pues, a los sectores más reticentes a la autocrítica, y presenta ante el público el eterno debate: ¿fue España un país colonizador y explotador de los recursos de Guinea Ecuatorial, o se limitó a civilizar aquel país?

La imposibilidad de filmar imágenes dentro de Guinea Ecuatorial, no impide que la reconstrucción narrativa tenga sentido. De hecho, como el propio director afirma, “son países hechos con escuadra y cartabón, pueblos que comparten lengua y estilos de vida” y por eso, decidieron rodar en Camerún. Las imágenes tomadas en el país vecino no difieren en demasía de las que hubieran podido tomar en Guínea. Sin embargo, es cierto que el relato queda huérfano respecto a ciertos protagonistas. Se reclama la presencia de personalidades como el presidente actual (Obiang Nguema), o empresarios con negocios en la zona, que no aparecen. El discurso se limita a las aportaciones obtenidas de las entrevistas a actores como exiliados políticos en Camerún, antiguos colonos residentes en España, militares de aquella época, asesores políticos de ex presidentes guineanos, políticos españoles (Manuel Fraga)…

El film constituye, además de una considerable reconstrucción histórica oral, una notable aportación audiovisual. Se sirve, principalmente, de tres fuentes: las imágenes extraídas del No-do, las obtenidas en archivos oficiales y las tomas casera y personales de los colonos. Así, consigue reestructurar la biografía reciente del país, reflejando las dos posturas en liza mediante el montaje y las declaraciones seleccionadas: el interés económico empresarial de algunos se contrapone con la finalidad social e instructora de otros. La mano del director no sólo destaca en esa selección discursiva. Montanyà decide estar presente en el relato utilizando una táctica que suma credibilidad al documental. Periodista de profesión, es consciente de la etiqueta que legítimamente se le cuelga al reporterismo: “el profesional cuenta con la posibilidad de manipular la historia desde su génesis, según sus intereses”. Por ello decide, en determinadas entrevistas, aparecer en escena, bien sea con su presencia física o lanzando las preguntas que responderá después el personaje en cuestión.

Actualmente, hay quien tira de esas dos visiones, y extrae diferentes lecturas de aquel episodio: para algunos, los españoles colaboraron en el avance sociocultural, construyendo iglesias, hospitales, educando a los nativos. Para otros, la tierra fue colonizada por el beneficio personal de algunos, se destruyó su estilo de vida, y ha dejado paso a un estado política y socialmente desolado. Montanyà, por su parte, resumió la situación actual admitiendo que hoy, Guinea Ecuatorial funciona como “una dictadura de oligarcas que se están forrando con dinero que en muchas ocasiones ni siquiera pisa tierra africana”.

Gracias a este tipo de trabajos, el español que no fue testigo de aquella etapa podrá cerrar la brecha abierta por sus paisanos. El primer paso es girar la mirada al sur, tomar consciencia de nuestro pasado, asumir los errores para no volver a cometerlos y que deje de sangrar la herida. 

Julen Orbegozo Terradillos 

Adaptar la historia al nuevo público

KUTSIDAZU BIDEA, IXABEL

(Muéstrame el camino, Ixabel)

 

Presentación a cargo del director, Fernando Bernués, en el Festival Europeu de Courtmetratges de Reus.

 

Dirección: Fernando Bernués y Mireia Gabilondo

Guión: Nagore Aramburu, Fernando Bernués, Mireia Gabilondo, Joxean Sagastizabal y Carlos Zabala (Adaptación de la novela homónima  escrita por Joxean Sagastizabal).

Actores/as: Mikel Losada, Ainere Tolosa, Mireia Gabilondo, Iñake Irastorza, Maite Arrese, Joseba Apaolaza, Anjel Alkain.

Duración: 90 mins.

Año: 2005

 Un joven donostiarra (Juan Martín),  se traslada a un caserio durante el verano del 78, con el objetivo de perfeccionar el euskera. Junto a la familia de acogida, vivirá un proceso de adaptación al entorno rural y será testigo de  una serie de aventuras que marcarán su estancia. 

La historia se reescribe continuamente, y sin duda alguna, el cine ha sido testigo de los mayores acontecimientos de los último años. Sirve para fotografiar, analizar, reflexionar, criticar... los distintos episodios de nuestras vidas. Sin embargo, existen lugaren donde el séptimo arte no ha tenido el papel predominante como herramienta documental de la sociedad coyuntural.

En euskadi, la producción audiovisual se ha resentido como fuente recopilatoria de la memoria colectiva. Es cierto que los diversos formatos audiovisuales conservados (series de televisión, fotografias...) podrían dibujar perfectamente la realidad. Sin embargo, falta una obra que reemplace a los libros de historia oficiales, o a las novelas representativas que cada nacionalismo encumbra a lectura obligada en el instituto.

A Kutsidazu bidea, Ixabel se le podría atribuir esa función: vertebrar una visión histórica en formato adiovisual, acorde con los tiempos. Además, es el paradigma perfecto: fue leído por los escolares de los años noventa (novela escrita más vendida en los últimos 15 años con 75.000 ejemplares), y podría erigirse como documento de visionado indispensable para los alumnos del nuevo siglo.  No porque sea perfecta, sino porqué podría ser el único producto adaptado de estas características a todos los públicos, de todas las clases, aficiones y edades.

Es, además, un film con un guión sencillo y tramas inteligibles. Se retratan con humor temas como el folclore vasco; las costumbres de la sociedad del ámbito rural (contrapuestas a los estudiantes que provienen de la ciudad); se le otorga un papel predodimante al amor, que vertebra todo el film (todos los personajes, principales y secundarios, vivirán alguna situación romántica); y se da una pincelada sobre el conflicto vasco, en una recién estrenada agitada transición.

Fernando Bernués, en la presentación del film, calificó su obra como “comedia romñantico lingüística” y admitió que pese a basarse en la historia del pueblo vasco, cualquier “ciudadano se puede ver representado en la trama, ya que en ese retorno al ámbito rural, todo el mundo ha tenido una experiencia parecida”. Como principal ejemplo del choque entre el mundo rural y el urbano, se cita el aprendizaje de la lengua. Para los habitantes de las ciudades, el lenguaje utilizado en los pueblos era “una especie de swahili y no entendíamos nada”. El personaje principal vivirá una situación parecida.

Sin embargo, esa excesiva carga romántica a lo largo del film, llevará al espectador a no encontrar un hilo sólido para otorgar el protagonismo a una u otra historia. Además, se mezcla en un intento de diversificar el argumento, una sub-trama relacionada con el conflicto vasco: un activista de ETA (Euskadi Ta Askatasuna) se refugia en el momento por miedo a ser apresado por la Guardia Civil. En ese sentido, la película podría pecar de ingenuidad al intentar llenar vacíos argumentales.

El reparto es el mayor acierto de la película. Los dos actores principales (Mikel Losada y Ainere Tolosa) son dos neófitos en la gran pantalla que le otorgan frescura al relato. El papel cómico de ambos es interpretado con soltura, en una sucesión de gags. Detrás de ellos, todo un elenco de actores más reputados procedentes de la televisión. Desde Anjel Alkain, cómico clásico de la cadena pública, hasta un “fijo” en las series vascas, Joseba Apaolaza. Tampoco faltan a la cita actores con una dilatada trayectoria en el mundo del teatro, como Jose Ramón Soroiz o Maite Arrese.

En definitiva, Kutsidazu bidea, Ixabel supone una valiosa fuente alternativa que retrata correctamente el pasado de los vascos. Además, es una de las pocas obras rodada íntegramente en euskera, y para obtener fondos económicos tuvieron que idear una fórmula rentable: realizar otra versión, una miniserie compuesta por cuatro capítulos para la televisión. Resultado: 42.000 espectadores con 13 cópias, “todo un éxito” según el director.

 

Julen Orbegozo Terradillos

   

Lo que puedo ser y no fue

Lo que puedo ser y no fue

Título original: No country for old menAño: 2007Duración: 122 minPaís: EUADirector: Hermanos CoenReparto: Tommy Lee Jones, Javier Bardem, Woody Harrelson, Josh Brolyn, Stephen Root, Kelly McDonald, Garret Dillahunt. 

Sinopsis:

Todo empieza cuando Llewelyn Moss encuentra una camioneta rodeada por varios hombres muertos. En la parte trasera hay un cargamento de heroína y dos millones de dólares. Cuando Moss coge el dinero, provoca una reacción en cadena de violencia, que la ley, representada por el desilusionado sheriff Bell, no consigue detener mientras Moss intenta huir de sus perseguidores, especialmente de Bardem.

 

Salí de la sala del cine sin entender la película, leí el argumento, la sinopsis y seguí sin entenderla. Ya hace más de un mes que la vi, y aun hoy me pregunto de qué va. Pero empecemos por el principio, y es que los hermanos Coen ya las tienen estas cosas, son capaces de lo mejor y de lo peor, y en el caso de esta película han conseguido integrar los dos conceptos.

La primera hora del film te crea ansiedad, ganas de ver, de saber, de seguir… es una primera hora perfecta, trepidante, donde todo es bueno, la fotografía, la música, los actores principales y de reparto que van saliendo, pero sobretodo, lo mejor es ese duelo interpretativo descomunal entre Josh Brolin y Javier Bardem que echa chispas. Y en medio de este subidon de adrenalina de repente…plof!!

La película se hunde vertiginosamente en una espiral de sucesos sin sentido sin saber muy bien porque. La acción que hasta entonces iba muy bien acompasada se vuelve demasiado rápida, acelerada, donde se suceden una serie de cosas, acciones sin demasiada explicación. Es en este punto donde la película deja de tener sentido, las historias ya no interactuan y lo único que puedes hacer es esperar a que llegue el final y que al menos sea sorprendente, que te aclare algo, pero este tema ya lo tocaremos más adelante. Porque en todo este embrollo, ¿Qué nos aporta la figura de Tommy Lee Jones filosofando sin parar? Nada. Su papel es aburrido, cansino, tonto. Da la sensación de que sobra en la película, no pasaría nada si no estuviese  y solo se entiende su aparición para justificar el título del film, que por otra parte, ¿porque han elegido un título basado en un personaje que apenas aparece media hora en toda la película.?

Otra cosa que no me acaba de quedar clara es como un actor de reparto puede tener más papel que el supuesto actor principal, aunque llegado ha este punto es justo decir que si no fuese por Bardem lo poco que se aguanta la película la haría hundirse aún más, ya que el guión es bastante pobre y vacio, y esto se hace evidente conforme nos vamos adentrando en la historia.

Retomemos el final, ¿que nos querían contar los hermanos Coen con ese final?¿¿¿¿!!!!! Donde cada uno tira hacia un lado, donde no te aclara nada. Yo lo que espero de un final es que le acabe de dar el banderillazo a la película, que la remate, aunque dado como ha transcurrido la película no era para menos. La verdad, salí del cine bastante mosqueada, insatisfecha, con la sensación de que me habían tomado el pelo.

Conclusión: Una historia que no cierra y que no llega a conclusiones con unos personajes que parecían destinados a enfrentarse pero que al final nunca se encuentran y con algunas tramas que no interaccionan con las otras, dando la sensación de que dentro de la película hay otras historias que nada tiene que ver con la que se supone que es la historia principal.

En conclusión, una película que prometía mucho al principio pero que acabo sirviendo de somnífero.

Esther Huguet

 

JUNO

JUNO

 


 

Dirección: Jason Reitman.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 91 min.
Género: Comedia dramática.

 

Juno, la película, relata la historia de una chica de 16 años que queda embrazada y decide tener el bebé para luego darlo en adopción.

 Este argumento, a primera vista puede parecer el de una película dramática, pero Juno ha estado calificada como comedia aunque trate temas tan delicados como el embrazo no deseado, el aborto, la marginación adolescente o la adopción concertada. El papel de la protagonista, Juno, consigue que una película que tiene todos los ingredientes para convertirse en el típico drama adolescente se convierta en una película amable, con ternura que combina drama con momentos divertidos.

Juno es divertida, sincera, segura de si misma y saca el mayor partido de cualquier situación por dificultosa que sea. Esa actitud delante los problemas que va encontrado y el apoyo de sus padres y amigos, hará que afronte el problema del embrazo con madurez, aceptando desde el primer momento que no es lo suficientemente capaz de hacerse cargo de un hijo a su edad y busca rápidas soluciones para que después de les nueve meses todo vuelva a ser como era.

 

Me gusta el punto de vista desdramatizador que le han dado a la película delante el tema tan crítico que puede llegar a ser el embrazo no deseado a una edad tan temprana, es verdad que hay momentos en la película, bueno en casi toda, que uno se olvida que la protagonista ¡es una adolescente de 16 años embrazada! Aun así, creo que la película no podría estar mejor enfocada; existen muchos otros films que tratan esta misma situación de una manera dramática pero en contadas ocasiones se le da un enfoque positivo.

 

Cierto que el argumento es simple y plano, el único personaje que evoluciona es la joven Juno y su barriga ya que los personajes secundarios únicamente complementan la vida de la protagonista y ayudan a enfatizar más el carácter y la personalidad de esta. El único giro inesperado que da la película es la separación del matrimonio perfecto adoptivo. En primer momento no me gusto el fin de la relación, pero era necesario que sucediera algo aparte del aumento progresivo del embrazo aunque fuera ya casi al final de la película. Algo triste tenía que suceder en la película.

 

Lo mejor de la película es la interpretación de la joven actriz de 20 años Ellen Page.  Borda el papel. Su actuación de adolescente fuerte a la vez de inconsciente y con claros valores es impecable. La película no sería lo mismo con otra actriz. Su actuación es el núcleo que hace que la película sea como es. Toda la historia, la magia de esta historia está gracias a este personaje y en la manera en que lo ha creado Ellen Page.

Juno, la película, tiene muchos diálogos memorables que obligan ha sacar alguna que otra carcajada al espectador.

La banda sonora, fresca y llena de vitalidad es el mejor complemento para que esta película sea aun más emotiva.

Laia Navarro

 

27 Vestidos, una bona distracció

27 Vestidos, una bona distracció

El significat dels vestits és una bona clau per entendre com es desenvolupa la narració del film. El títol ja defineix el sexe de la protagonista, una dona. Ella és Katherine Heigl, una de las protagonistes de la sèrie de metges 'Anatomía de Grey'. L’actriu deixa el vestuari blanc i blau de doctora per passar a portar 27 vestits de dama d’honor. Assisteix a totes les bodes que les seves amigues li demanen. Amb una pluralitat d’estils, de companyia i amb diferents motius de celebració, ella no hi falta mai. D’aquesta manera ostenta el títol de “perfecta dama d’honor”. La importància que té en ella el fet de pensar en els altres fa que tot allò anhela es reprimeixi,s’aturi i es congeli, sense que ella gairebé se n’adoni. Realment tot allò que fa pels altres és el que voldria fer per ella.

El gust personal per les bodes i tot allò que rodeja aquest gran esdeveniment la porta a col·leccionar uns articles d’un interessant escriptor i periodista. Aleshores es presenta a l’espectador, el segon protagonista del film. Un home que odia les bodes i no creu en el matrimoni perquè una experiència passada va marcar i va posicionar el seu punt de vista.

A ella li encanta formar part de les bodes. Dibuixa mentalment i imagina cada detall del seu futur moment. A ell, no li agraden.

Així doncs, ell i ella projecten una oposició de contraris i una barreja de sensacions que perfectament s’intercalen, es combinen i es compatibilitzen a mesura que avança la narració.

Tot i l’habitual presència de la música, en aquest tipus de celebracions , com a símbol de festa, no abunda la perfecta conjugació de música i imatge en la successió d’escenes.

Ells dos són els personatges principals que la guionista de la pel·lícula El Diablo se viste de Prada dissenya.

Les similituds entre els dos films hi són presents en quan a l’elecció del personatge femení com a protagonista, a la projecció de l’empresa a l’estil nord-americà: una revista femenina de moda de les més clamoroses de Nova York en el cas de El Diablo se viste de Prada i la redacció del important diari nord-americà The New York Journal en el cas de 27 vestidos. La guionista en els dos films ha projectat algunes de les dificultats que suposa ser periodista en l’era actual. En l’anterior film el personatge femení, que es deia Andrea, fa d’assistent personal de la protagonista fins que es planteja si ella ha estudiat per portar l’agenda d’una persona que amaga la seva autèntica personalitat sota la capa de diable. I en el film actual, el periodista ,Kevin o Malcom, es sent atrapat en la secció de les bodes i el seu reportatge de sortida no és potser, en termes estrictes, una bona execució de l’ètica professional.

La pel·lícula s’emmarca en el gènere de comèdia romàntica, però les rialles que el públic de la sala van deixar anar no van ser molt presents. El film és entretingut i té punts de diversió. Tot i el ritme poc energètic, que planteja al llarg del discurs cinematogràfic, al final pren una empenta que resulta més intensa que la resta d’escenes.

Elena Triñaque